Es probablemente la primera pregunta que nos hacen cuando un cliente nuevo contacta con nosotros. Antes incluso de hablar del producto, del material o del presupuesto, lo que quieren saber es: “vosotros solo diseñáis o también fabricáis”. La respuesta es las dos cosas. Y la buena noticia es que tú eliges.

Introducción

Trabajamos con dos modelos de servicio claramente diferenciados. El primero es el proyecto de diseño: te entregamos toda la documentación técnica necesaria para que tú o un tercero fabrique las piezas. El segundo es el servicio integral: nos encargamos de todo, desde el primer boceto hasta que el expositor está colocado en la tienda.

Ambos modelos son legítimos, ambos funcionan y ambos tienen sentido según las circunstancias del cliente. No hay uno mejor que otro. Hay uno más adecuado para cada situación. Esta guía te ayuda a identificar cuál es el tuyo.

Solo Proyecto

En este modelo, nuestro trabajo consiste en resolver el diseño completo del elemento PLV y entregarte toda la documentación necesaria para su fabricación. No es un boceto ni un render bonito. Es un proyecto técnico completo, listo para producción.

Lo que recibes:

Lo que haces tú:

Tú te encargas de buscar fabricante (o usar el que ya tienes), gestionar la producción, controlar la calidad, organizar la logística y coordinar la implantación en punto de venta. Nosotros podemos asesorarte durante el proceso si surgen dudas técnicas, pero la gestión es tuya.

Para quién tiene sentido:

Este modelo funciona especialmente bien cuando el cliente tiene experiencia en producción de PLV y lo que necesita es un diseño que resuelva bien el problema técnico. No necesita que le llevemos de la mano: necesita un proyecto sólido.

Proyecto Integral

En el modelo integral hacemos todo lo anterior y además nos encargamos de la fabricación, el control de calidad, el embalaje, la logística y, si es necesario, la implantación en punto de venta.

Lo que incluye (además de todo el diseño):

Para quién tiene sentido:

La ventaja principal del modelo integral es la continuidad. El mismo equipo que diseña la pieza supervisa su fabricación. Esto elimina el ruido que aparece cuando el diseño se entrega a un fabricante que no participó en el proceso de diseño y que interpreta los planos con su propia lógica. Los problemas se detectan antes y se resuelven más rápido porque no hay traducción entre equipos.

5 preguntas clave para decidir

Si después de leer los dos modelos no tienes claro cuál te conviene, responde a estas cinco preguntas. La mayoría de las veces, las respuestas apuntan claramente hacia un modelo u otro.

Y si no lo tienes claro

Es la situación más habitual. La mayoría de los clientes que nos contactan por primera vez no llegan con una decisión tomada sobre el modelo de servicio. Llegan con un problema concreto (necesito un expositor, tengo un lanzamiento, quiero mejorar mi presencia en tienda) y la conversación sobre el modelo surge durante las primeras reuniones.

En muchos casos la decisión se toma conjuntamente. Analizamos el proyecto, evaluamos los recursos que tiene el cliente, revisamos los plazos y el presupuesto, y recomendamos el modelo que mejor se ajusta. A veces incluso combinamos ambos: diseñamos y fabricamos la primera serie nosotros (modelo integral) y a partir de la segunda serie el cliente asume la producción con su fabricante y nuestra documentación (modelo proyecto).

No hay compromiso previo ni letra pequeña. Si empezamos con un modelo y a mitad de camino la situación cambia, nos adaptamos. Lo que importa es que el resultado final funcione en el punto de venta. Cómo lleguemos ahí es una cuestión práctica, no contractual.